Me encontraba frente a la puerta, por mi cabeza rondaban muchas preguntas pero había una que sobresalía del resto, ¿qué pasaría si fuera cierto que esa chica era exactamente igual que mi hermana? Finalmente abrí la puerta y me deslicé en el interior con rapidez. Sabía donde estaba lo que buscaba, al fin y al cabo paso muchas horas organizando todo y más concretamente las miles de fotos que he podido adquirir con el tiempo, me dirigí a mi dormitorio y saqué de la estantería del fondo un archivador, allí estaban las únicas fotos que conservaba de mi época de humano. Abrí el archivador y mi rostro se endureció, no había nada, estaba completamente vacio, Artemisa me miró con preocupación y me arrebató el archivador de las manos, lo inspeccionó detenidamente antes de intentar hacerme reaccionar. Como si algo en mi interior estallase, empecé a correr por la casa intentando revisar qué más había desaparecido, conseguí averiguar que las fotos de la chica asesinada también habían desaparecido, pero… ¿quién podría haber osado entrar en mi piso? y aún más, ¿quién podría haber desafiado a un vampiro?. Artemisa me miraba asombrada, ella llevaba mucho tiempo alejada de la civilización y sus facultades habían ido oxidandose, con lo que la costó tanto trabajo seguirme mientras registraba mi piso que terminó por pararse y simplemente contemplarme. Entonces recordé que había un sitio que nadie conocería, donde hace años guardé un puñado de fotos que prefería no tener cerca por lo que ello me recordaba, entre ellas había una de mi hermana, pocos días antes de convertirme en lo que soy, de la última vez que la ví… indiqué a Artemisa que fuese a un pequeño negocio cerca de la Puerta del Sol donde recogería los negativos 103, 114 y 217 de un juego a mi nombre, que con un poco de suerte contendrían alguna imagen de la chica asesinada, ya que en un anterior trabajo es donde la ví por primera vez.
Mientras Artemisa se quedó rapidamente con la forma más rápida de llegar, la explique que debía ir yo solo en busqueda de otra prueba y que luego juntos, si ella quería, intentaríamos descubrir alguna pista sobre lo que me acechaba. El lugar donde yo debía ir no estaba muy alejado de mi piso pero era lo suficientemente desconocido para cualquier persona, casi incluso para mi, ya que nadie debía ser capaz de encontrado. Me dejé guiar por mi instinto y mis recuerdos, tras un par de equivocaciones conseguí tener entre mis manos aquellas fotos, sin tiempo para verlas sentí la presencia de algo que me observaba, no era un humano pero tampoco olía como un vampiro… no era el lugar indicado para una lucha asi que me encaminé velozmente hacia casa, donde con un poco de suerte, Artemisa tardaría poco en aparecer. Por mi cuerpo no corría ni un ápice de temor, pero era la primera vez en mi vida como vampiro, que algo había osado molestarme. Apenas media hora después llegó con las fotografías, nos sentamos en la mesa de mi habitación y sacamos las fotografías que ella había traido.
Rápidamente intenté localizar una en la que saliese la chica, en el primer carrete solo podía apreciarse en 3 fotografías pero todas ellas de espalda. Saqué el segundo y mientras investigaba me percaté de algo que hasta ahora había pasado inadvertido para mí… en una de las anteriores cacerias, mientras vigilaba a la victima se apreciaba como al fondo de varias imagenes, bajo los soportables de la Plaza Mayor se encontraba mi última victima, observadome. No se la apreciaba el rostro, solamente la figura y algunos detalles que me hacían saber que era ella.
Salté de la silla y corrí en busca de los últimos álbumes, los extendí en la mesa y analicé las fotografías, en 4 de las últimas victimas estaba ella, en la oscuridad, observando.
¿Qué o quién era ella?, si me había alimentado de ella y estaba seguro de haberla matado y de haberme desecho del cuerpo, ¿porqué tenía la extraña sensación que lo que había entrado en mi apartamento era ella?.
Bueno, como siempre agradecer a todos los que dejan comentarios día tras día aunque haya tenido abandonado esto un tiempo. Tengo para publicar 3 partes más pero dejaré una semana entre publicaciones para que no os acostumbreis a lo bueno. Sigo escribiendo y ahora mucho más que antes, pero dicen que los mayores críticos somos nosotros mismos y por ello desecho algunos de los textos. La imagen a continuación es de otra amiga, por la cual siento gran cariño y admiración, increíbles fotografías las suyas. Desde la oscuridad os observo, recordadlo siempre.










