Acechado…

•septiembre 30, 2009 • 16 comentarios

Me encontraba frente a la puerta, por mi cabeza rondaban muchas preguntas pero había una que sobresalía del resto, ¿qué pasaría si fuera cierto que esa chica era exactamente igual que mi hermana? Finalmente abrí la puerta y me deslicé en el interior con rapidez. Sabía donde estaba lo que buscaba, al fin y al cabo paso muchas horas organizando todo y más concretamente las miles de fotos que he podido adquirir con el tiempo, me dirigí a mi dormitorio y saqué de la estantería del fondo un archivador, allí estaban las únicas fotos que conservaba de mi época de humano. Abrí el archivador y mi rostro se endureció, no había nada, estaba completamente vacio, Artemisa me miró con preocupación y me arrebató el archivador de las manos, lo inspeccionó detenidamente antes de intentar hacerme reaccionar. Como si algo en mi interior estallase, empecé a correr por la casa intentando revisar qué más había desaparecido, conseguí averiguar que las fotos de la chica asesinada también habían desaparecido, pero… ¿quién podría haber osado entrar en mi piso? y aún más, ¿quién podría haber desafiado a un vampiro?. Artemisa me miraba asombrada, ella llevaba mucho tiempo alejada de la civilización y sus facultades habían ido oxidandose, con lo que la costó tanto trabajo seguirme mientras registraba mi piso que terminó por pararse y simplemente contemplarme. Entonces recordé que había un sitio que nadie conocería, donde hace años guardé un puñado de fotos que prefería no tener cerca por lo que ello me recordaba, entre ellas había una de mi hermana, pocos días antes de convertirme en lo que soy, de la última vez que la ví… indiqué a Artemisa que fuese a un pequeño negocio cerca de la Puerta del Sol donde recogería los negativos 103, 114 y 217 de un juego a mi nombre, que con un poco de suerte contendrían alguna imagen de la chica asesinada, ya que en un anterior trabajo es donde la ví por primera vez.

Mientras Artemisa se quedó rapidamente con la forma más rápida de llegar, la explique que debía ir yo solo en busqueda de otra prueba y que luego juntos, si ella quería, intentaríamos descubrir alguna pista sobre lo que me acechaba. El lugar donde yo debía ir no estaba muy alejado de mi piso pero era lo suficientemente desconocido para cualquier persona, casi incluso para mi, ya que nadie debía ser capaz de encontrado. Me dejé guiar por mi instinto y mis recuerdos, tras un par de equivocaciones conseguí tener entre mis manos aquellas fotos, sin tiempo para verlas sentí la presencia de algo que me observaba, no era un humano pero tampoco olía como un vampiro… no era el lugar indicado para una lucha asi que me encaminé velozmente hacia casa, donde con un poco de suerte, Artemisa tardaría poco en aparecer. Por mi cuerpo no corría ni un ápice de temor, pero era la primera vez en mi vida como vampiro, que algo había osado molestarme. Apenas media hora después llegó con las fotografías, nos sentamos en la mesa de mi habitación y sacamos las fotografías que ella había traido.

Rápidamente intenté localizar una en la que saliese la chica, en el primer carrete solo podía apreciarse en 3 fotografías pero todas ellas de espalda. Saqué el segundo y mientras investigaba me percaté de algo que hasta ahora había pasado inadvertido para mí… en una de las anteriores cacerias, mientras vigilaba a la victima se apreciaba como al fondo de varias imagenes, bajo los soportables de la Plaza Mayor se encontraba mi última victima, observadome. No se la apreciaba el rostro, solamente la figura y algunos detalles que me hacían saber que era ella.
Salté de la silla y corrí en busca de los últimos álbumes, los extendí en la mesa y analicé las fotografías, en 4 de las últimas victimas estaba ella, en la oscuridad, observando.

¿Qué o quién era ella?, si me había alimentado de ella y estaba seguro de haberla matado y de haberme desecho del cuerpo, ¿porqué tenía la extraña sensación que lo que había entrado en mi apartamento era ella?.

Bueno, como siempre agradecer a todos los que dejan comentarios día tras día aunque haya tenido abandonado esto un tiempo. Tengo para publicar 3 partes más pero dejaré una semana entre publicaciones para que no os acostumbreis a lo bueno. Sigo escribiendo y ahora mucho más que antes, pero dicen que los mayores críticos somos nosotros mismos y por ello desecho algunos de los textos. La imagen a continuación es de otra amiga, por la cual siento gran cariño y admiración, increíbles fotografías las suyas. Desde la oscuridad os observo, recordadlo siempre.

Columnas

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Viejos recuerdos…

•junio 11, 2009 • 9 comentarios

He pasado varios días mirando fijamente su imagen, no puedo quitarmela de la cabeza, aquella mujer aún tiene algo que contarme y tarde o temprano lo descubriré, mientras tanto no puedo descuidar mis labores, la caza se ha convertido últimamente en mi única forma de alimento…

Buenas noches queridos lectores, espero disfruten con un nuevo encuentro con mi ser interior y volveremos a recordar algo pasado, un saludo y aprensiva lectura.

Estos días he sentido cada una de las muertes que he provocado como si fuese a mí al que clavasen los afilados dientes y desangrasen hasta el último aliento, he pedido la baja voluntaria en el trabajo por falta de creatividad y apenas puedo concentrarme debido a esa maldita imagen que me persigue allá donde voy. Llevo su cara tatuada en mi mente, ¿quién es ella?, es la primera vez que me afecta tanto una muerte, ni tan siquiera con las siguientes muertes he podido olvidarla. El pasado lunes tomé mi cámara y me dirigí a la sierra de Madrid, un lugar distinto y que posiblemente sacase su imagen de mi cabeza, para ello debía tomar menos precauciones que de costumbre asi que no oculté mi rostro pálido, porté mi Nikon D40 para una toma de contacto rápida. Una vez en la sierra aparqué el coche y me dirigí a una zona alta y bosqueada desde donde poder sacar algunas panorámicas y también visualizar el pequeño pueblo y sus habitantes, al fin y al cabo, necesitaba alimentarme. Visualicé a una joven que llamaba la atención en un pequeño pueblo de montaña como aquel, su aspecto gótico con largas faldas negras, un corse y botas altas no dejaban lugar a dudas de que debía sobresalir en todo el pueblo, sería un reto ya que de faltar, llamaría la anteción rapidamente pero aquí tenía hectáreas para esconder su cuerpo y no me había visto llegar nadie, asi que decidí que sería ella mi próxima victima, me deslicé hasta el pueblo cuando la oscuridad había caido ya y decidí esperar sentado en un pequeño parque por el cual apenas pasaba nadie. Había visto pasar a la joven un rato antes por este mismo lugar tras salir de lo que supuse sería su casa, el no saber nada de ella era otro de los retos que se me planteaban, asi que me lo jugé todo a una carta en aquel banco solitario. No habian pasado ni 30 minutos cuando percibí el olor de la joven, debía estar como a 500 metros, pero algo extraño sucedía, hasta ese momento no me había percatado… ¡no podía oir el latido de su corazón, es como si no existiese! rápidamente agudicé la vista y busqué que su mirada se cruzase con la mia, allí estaba, parada a 300 metros de mí clavando su mirada en mis ojos. Dejó caer lo que portaba en sus manos y corrió hacía mi, yo adopté una postura de defensa y permanecí a la espera, ella frenó en seco al estar a excasos 2 metros de mi, de su boca salió un suave y dulce susurro que dirigió a mi.

A. – ¿Qué haces aquí y porqué me esperabas?
L. – No te esperaba a ti, bueno, en cierto modo si… pero pensé que eras una humana la cual serviria para apaciguar mi apetito.
A. – ¿De donde vienes? Veo que has perdido facultades, te sentí esta tarde cuando llegaste a lo alto de la montaña, pero pensé que vendrías solamente a utilizar ese trasto que cuelgas del cuello.
L. – De la ciudad, solo buscaba alejarme para sacar unas fotografías y se me hizo tarde, asi que decidí cenar antes de volver.
A. – Pues no es una buena idea utilizar como alimento a otra de tu especie, ¿no crees?.
L. – Si, lamento la confusión.
L. – ¿Puedo preguntar tu nombre?
A. – Artemisa.
A. – ¿Y tú eres…?
L. – Lutzifer.

Me invitó a seguirla tras oír rugir mis tripas, acepté la invitación y nos dirigimos al final del pueblo, a una pequeña casa de dos alturas, con cuatro ventanas situadas en la parte superior. Se sentía acogedor el lugar, no como mi fría casa con tanta tecnología de por medio, ella apenas tenía una pequeña radio en la parte superior de la chimenea. Me acercó un vaso de rica sangre fresca, se lo agradecí y empezó a hacerme preguntas sobre mi pequeña visita, intentando sacar una conclusión de porqué había perdido mis facultades no dandome cuenta de lo que era ella. Yo apenas la dí respuestas concretas, y devolvía sus preguntas con preguntas sobre ella, para mi sorpresa me tendió ese lazo amistoso y pasamos la noche hablando sobre épocas pasados y sus respectivas anécdotas. Cuando apenas quedaban unos minutos para que el Sol hiciese su habitual salida la invité a subir a lo alto de la montaña y probar mi cámara o como ella lo llamaba, el trasto que cuelgas del cuello. Aceptó y cogimos una manta, subimos rapidamente para poder posicionarnos antes del espectaculo y coloqué la cámara sobre el tripode que acababa de fijar al suelo, nos tapamos con la manta y esperamos unos segundos. Podemos salir de día pero la luminosidad del Sol cuando aparece es tan fuerte por encima de las nubes que nos puede llegar a dañar los ojos, por eso me gusta inmortalizar ese momento con la D40 y luego poder visualizarlo, porque me recuerda a cuando era humano y subia a la montaña con mi padre, mi madre y mi hermana…. ¡¡ESO ES!!
La joven que días atrás había asesinado y ahora no conseguía sacar de mi cabeza era exactamente igual que mi hermana, cogí mi cámara y corrí montaña abajo, tenía que llegar a casa lo antes posible y comprobar las dos fotos. Artemisa me siguió desconcertada intentando taparme con la manta, pero mis ojos no miraban al Sol, si no montañana abajo intentando buscar donde había aparcado mi coche. Artemisa consiguió alcanzarme y agarrandome por el brazo hizo que frenara mi carrera, tras cubrirme con la manta la cabeza se dirigió a mi.

A. – ¿Porqué corres?, creo que he sido hospitalaria contigo, asi que ¿porqué huir ahora?
L. – No es por tí, acabo de recordar quién es esa chica que antes te comenté, si lo deseas, sería un honor que vinieras conmigo y así mostrate el porqué de mi perdida de facultades.
A. – Será un placer, pero antes pasemos por mi casa y cogeré algunas cosas, además, creo que será mejor volver a la ciudad en mi moto a estas horas.

Ella metio cuatro cosas en una mochila y salió con dos cascos de moto, nos dirigimos al garaje adjunto a la casa y sacó una impresionante Harley-Davidson que por un segundo hizo olvidar a mi hermana y su “doble”. Llegamos en poco tiempo a mi casa, llevaba razón en traer la moto porque ya estaba Madrid castigada por su exceso de tráfico, aparcamos en mi garaje y subimos a mi casa. Me quede parado delante de la puerta, con las llaves en la mano y sin articular movimiento alguno, Artemisa impaciente me apremió a abrir pero por mi cabeza pasaban dos cosas, una era que jamás nadie había entrado en mi apartamento y la otra era sin duda, que de confirmarse el parecido con mi hermana que podría significar aquello…

Bueno, creo que por hoy ya es suficiente, os dejo con la intriga creada… espero poder corresponderos con una pronta actualización. Quisiera agradecer a una querida amiga la foto que colocaré a continuación, sigue dejandome boquiabierto durante mucho tiempo morena, con esas instantaneas y gracias por todo. Sed buenos y quizá hoy no os robe un poco de vuestra sangre.

Amanecer

Nuevo Amanecer

Día de caza…

•junio 7, 2009 • 3 comentarios

Salgo a cazar por necesidad, pero tambien porque es una forma de sentir que realmente no soy humano, necesito sentir esa bestia que llevo dentro de mi y que me hace ser diferente a quienes me leeis. Buenas noches queridos lectores, hoy cambio mi discurso para variar ya que os contaré una de esas noches en las que necesito sentir esa bestia resurgir…

Días atrás mis noches de fotografía callejera se han centrado en una individua de aspecto desaliñado, cabello moreno, tez clara y ojos marrones. Cada noche montaba en el buo para cruzar Madrid, vestia con ropa deportiva, sudadera con capucha y siempre luciendo unos sencillos cascos enchufados a su iPod Touch. Tiene buen gusto para la música, grupos como Linkin Park, Green Day, Offspring, AC/DC, Metallica, Iron Maiden… un largo etc sobre el mismo estilo resuenan en sus oidos. Cuando baja del buo se dirige a una antigua plaza situada en el centro de Madrid, allí se abre paso através de un oscuro callejón a un pequeño local donde se reunen un grupo de individuos que se dedican al desfalco, la mujer en cuestión es la hacker del grupo, es mi objetivo y mi próxima victima. Llevo una semana siguiendola y verificando el terreno, mi mejor opción es ese callejón oscuro, aunque está a pocos metros de su local de reunión creo que podré darla alcance con facilidad y hacerla caer sin resistencia…

Como cada noche mi atuendo es cómodo a la par que oscuro, pero la diferencia en los días de caza es que cuelga de mi espalda una mochila para algo que siempre llevo conmigo y solo en estas noches necesito guardar por un momento, mi cámara. Me monto en el buo que cogerá la victima dos paradas más adelante, me situo en la parte trasera y espero a que se suba, siguiendola con la mirada y relamiendome al olor de su sangre. La mayoría de veces hago que las victimas mueran poco a poco.. según vacio su cuerpo de la deliciosa sangre pero hoy, siento una cercanía extraña a esta mujer, como si la conociera de otra vida, por ello procuraré no inflingirle dolor alguno. Cuando baja del buo hago lo propio y la dejo unos metros de distancia, procurando no levantar sospechas inmortalizo a unos ancianos agarrados de la mano paseando en la oscuridad de la noche, una instantanea de aquella farola del final de la calle que ilumina un cartel que dicta así: ” Apocalipsis 18:24 – Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra. ”

La mujer gira la cabeza, se la nota nerviosa, algo que no entraba en mis planes. Hoy puede que sea un día importante para ella, por eso de su nerviosismo, pero también puede que se haya percatado de que la sigo asi que acelero el paso y la adelanto, intentando dar tranquilidad a sus sospechas, al fin y al cabo sé donde va a ir, la esperaré en el callejón y allí daré fin a su inquietud, acabaré con sus problemas y podré alimentarme con tranquilidad. Me deslizo por el oscuro callejón y en el resquicio de una puerta oculto mi silueta, puedo oir sus latidos, se aproxima con paso aligerado y castañear de dientes, es una noche fria, se ha pasado el día lloviendo y los suelos estan mojados. Cuando la tengo delante me avalanzo sobre ella y con una rápida maniobra la parto el cuello, procurando no hacerla sufrir ni una milésima de segundo, rapidamente hinco mis dientes en su cuello y noto fluir la sangre de todo su cuerpo, siento como mi cuerpo asimila el alimento y fortalece mis músculos, vuelvo a ser yo, la bestia en la que me convertí hace tiempo. Cuando por fin no queda sangre en ese cuerpo inerte deslizo de la mochila una bolsa de deportes arrugada, también un cuchillo bien afilado para partir el cuerpo en dos y que pueda entrar sin abultar demasiado. Ah, algo que se me olvidó decir es que por norma general busco gente de pequeña estatura, son más fáciles de trasladar y tienen la misma cantidad de sangre. Una vez introducida en la mochila de deportes me dirigo por calles poco transitadas a una zona de parques donde los jóvenes se reunen para beber, allí puedo deshacerme del cuerpo en cualquier contenedor ya que los basureros recogen con menos miramientos estos contenedores, debido a las vomitonas que llevan años encontrandose, luego, el camión hace el resto aplastando todo su contenido. Tras una suculenta alimentación solo queda volver a casa y revelar las fotos tomadas hoy, archivar la de la victima de hoy y esperar a que el sol vuelva a entrar por la ventana iluminando la habitación y dejando entrever un nuevo día.

Sé que escribo poco, pero aunque algunos hayan halagado mi trabajo me sigue resultando dificil sentarme ante el ordenador y dejar fluir mis dedos sobre el teclado, llevo muchos años en esta vida y nunca había escrito sobre mi. También creo que con el relato de hoy quedarán algunas de las dudas que habíais planteado explicadas, pero me gustaria recibir más comentarios sobre mis relatos. También quiero dedicar esta entrada a alguien que inspiró antiguos relatos y hoy, cumplió años lejos del cuadro que un día comenzó… espero algún día lo termine. Sin más dilación, un servidor se despide, hasta la próxima.

Amanecer

Amanecer

 

2. Eternidad y Humanidad…

•marzo 16, 2009 • 3 comentarios

Buenas noches queridos lectores, un día más intento ser fieles a ustedes con una nueva entrada, espero les gustase la última y disfruten con la de hoy….

… Mi vuelta a casa después de aquello fue eterna, solo podía pensar en ese sentimiento. Había oído leyendas por parte los más ancianos sobre aquello, pero indudablemente nunca creí que pudiese suceder de esa manera o siquiera fuese cierto. Lo que sentí me hizo ver la vida de otra manera, era como acabar de nacer. Después de aquello ninguno de los dos hablamos sobre el tema y pronto volvimos a quedar, pero se notaba la tensión por saber si fue un trato que no pasaba de ahí o se podría repetir. Las siguientes veces que nos vimos dejé de ser un vampiro a su lado para ser una persona normal, disfrutando de cada roce con sus labios, cada mirada cómplice, cada gesto que hacía de ella la mujer más hermosa del mundo. Lo cierto es que me había convertido en algo distinto a lo que mi naturaleza me pedía, me exigía, pero necesitaba saber si lo que sentí aquella noche era lo que creía, ya que de ello dependía mi futuro y mi vida entera. Cuando por circunstancias de uno de nuestros encuentros creí que se alejaba de mi lado para siempre, pasé sin dormir varios días, dando vueltas a un anillo de mis antepasados y merodeando la noche más de lo acostumbrado, en busca de alimentar mi sed de una manera natural. Tras varios días sentí el teléfono sonar antes siquiera de que éste lo hiciera, pelee con el ansia de descolgar y tras dos tonos respondí a su llamada, su suave voz se filtraba por mis oídos y con cierto atrevimiento me apresuré a preguntar…
– Te encuentras recuperada?
– Si, pero he pensado que no hace falta que vengas ya que será una paliza.
– No importa, para mi será un placer acompañarte.
– Bueno, pues quedamos después de comer.
Lo cierto es que aunque los vampiros no debemos descansar, me sentía pesado después de días de salidas nocturnas, pero quería volver a ver su tez clara y acariciar su suave rostro. Después de atender un par de recados importantes y con el tiempo apremiando, la acerqué a casa y me quedé mirando su rostro antes de reunir las palabras para hacerle entrega de mi anillo, al que tantas vueltas había dado temiendo por ella. Sus suaves manos recogieron el anillo y sus dulces labios buscaron los míos, de nuevo volví a sentir aquella sensación, mi propia “humanización” y con aquella preciosa dama. Mi frío y duro corazón había atravesado mi pecho para alojarse en su poder, ella sería la que dictaría mi futuro, ella sería mi acompañante para toda la eternidad…

Continuará…

Una bella flor... para una bella dama.

 

1. Eternidad y Humanidad…

•marzo 14, 2009 • 5 comentarios

Buenas noches queridos lectores, antes de nada he de pedirles disculpas por el tiempo que ha pasado desde mi última actualización, estos meses de absentismo tienen su porqué.

Nosotros los vampiros carecemos de sentimientos, los perdemos al convertirnos en lo que somos. Los sentimientos son algo tan característico de los humanos que nosotros los vemos como una enfermedad, pero en cierto modo hay algo que si podemos sentir, es como lo solemos llamar coloquialmente, la “humanización”. Ésta la produce una persona que hace que nuestro corazón, parado desde nuestra conversión, dé un latido fuerte y haga fluir la sangre de nuestro cuerpo por todas direcciones, colapsandonos durante unos instantes. Es un sentimiento único en toda nuestra eternidad, desde que nos convertimos hasta el fin no sentimos nada igual, por eso, solo la persona que consiga producirnoslo puede ser la elegida para compartir junto a nosotros, la eternidad. Explicado esto, podréis haceros una idea de qué me ha mantenido lejos de este lugar, de mi ritual de paseos nocturnos por la noche de Madrid y de tantas otras cosas. Ese sentimiento se produjo en mí hace unos meses y tras hablarlo con compañeros vampiros, todos confirmaron mis sospechas, esa persona era la parte más importante de mi futuro, la que estaría a mi lado para la eternidad.

Todo comenzó con una simple invitación a ver una nueva película que estrenaban en el cine, cuando la recogí ella parecía tan hermosa como una vampiresa, su rojo pelo hacía de ella una persona interesante, pero no fue hasta que se acercó al coche cuando la primera gran impresión se me confirmó. Con un tímido: “Si no eres Lutzifer no te asustes, que me he equivocado” me sacó la primera sonrisa de las muchas que lleva hasta día de hoy. La noche transcurrió tranquila y tras ver la película, la dejé en casa pronto para que pudiese descansar antes de un sábado de trabajo.
Tras ese día pasó un largo tiempo hasta que volvimos a quedar, aunque nos manteníamos al tanto de lo que hacía uno y otro, la cosa se prolongó algo más de lo que me hubiera gustado. Finalmente acordamos otro encuentro previo escaneo de las películas que había en el cine, la cosa transcurrió tranquila y después del cine nos dejamos caer por un bar en el que poder pedir unas jarras de cerveza y poder charlar amigablemente. La charla dejó mucho cachondeo y parte de nuestro pasado en ella, pero si algo la hizo interesante fue un comentario mio sobre no haber besado nunca a una chica con piercing en la lengua, aspecto que ella si tenia. Tras una breve excursión al baño me planteó un trato, ella me besaba si yo la contaba lo que pudiera hacer especial el piercing en el beso. La noche siguió como había comenzado, con risas y charla amistosa, pero llegó el momento de llevarla a casa, pagamos y nos dirigimos a su casa, allí aparqué en doble fila y surgió de nuevo el trato, ella sacó el tema por si se me había olvidado y mi instinto me llevó a girar la cabeza en espera de esos suaves labios, de ese aroma dulce que desprendía su sangre y que llevaba toda la noche embriagándome. Ella se dejó llevar, juntando sus labios con los míos y provocando en mí, lo que pensé que solo podría producirse una vez en la vida… la “humanización”.

Continuará… 

Invierno

Invierno

Mi trabajo y mi gran afición.

•diciembre 12, 2008 • 5 comentarios

Buenas noches queridos lectores, ya vamos por la tercera noche… hoy os hablaré un poco de mi gran afición y de mi trabajo.

Por el día he de ser una persona normal, como cualquiera de vosotros, asi que he buscado algo que me sea gratificante a la vez que me resulte satisfactorio. Paso el día entre ordenadores, podríamos llamarlo diseñador gráfico, aunque como suele ocurrir en todos los trabajos, acabas haciendo de todo un poco. Lo cierto es que me resulta muy gratificante poder mantenerme ocupado a la vez que relajado, ya que los plazos de entrega del material son bastante asequibles y puedo explayarme con las minucias. He de confesaros algo, supongo que a modo de goteo, iran saliendo mis cualidades, una es precisamente la vista, soy capaz de percibir las cosas con mayor afinación que los humanos, esto me ayuda en mi trabajo. Otra de las cosas gratificantes de mi trabajo es que al ser una empresa de tan solo 6 personas, no es tan dificil de controlar mi ansia de sangre. A grandes rasgos soy una persona reservada y cumplidora, mis compañeros saben poco de mi aunque yo sé mucho de ellos.

“Uno se convierte en fotógrafo cuando ha superado las preocupaciones del aprendizaje y en sus manos la cámara se convierte en una extensión de uno mismo. Entonces comienza la creatividad.” – Carl Mydans.
Gracias a mi gran afición, me empecé a interesar por lo que hoy en día es mi trabajo. La fotografía me dió paso al retoque y este al diseño. El poder retratar las épocas en las que he vivido, saber que cuando quiera con tan solo mirar una de esas imagenes puedo rebuscar en mi mente ese momento, esa situación, recordar el olor que había en ese instante… es algo tan bello, que apenas tiene comparación.

Espero seguir recibiendo vuestras dudas, sé que ya habeis planteado una y en cuanto crea necesario, contestaré… por el momento esto es lo que os ofrezco hoy. Un cordial saludo.

Este es mi pequeño centro de trabajo.

Este es mi pequeño centro de trabajo.

Despejando una duda.

•diciembre 11, 2008 • 2 comentarios

Buenas noches queridos lectores, segunda noche de publicación y mi cabeza dá demasiadas vueltas a conceptos que quizá querrais saber, supongo que uno de ellos será el tema de la “alimentación”, espero satisfacer vuestra curiosidad…

Mantengo contacto con otros vampiros de mi ciudad, es bastante gratificante no ser el único de por aquí. Uno de ellos trabaja en la morgue, pudiendo facilitarme bolsas de sangre con las que mitigar mi sed. Por norma general este es mi único sistema de alimentación, albergando en mi piso un refrigerador con temperatura siempre entre 2º y 6º para que se mantenga fresca. Nunca acostumbro a obtener más de la necesaria para pasar aproximadamente una quincena, ya que la sangre debe estar fresca y ser lo suficientemente reciente. Una de mis pequeñas debilidades es el tipo de sangre, procuro siempre alimentarme de la O- que como bien sabreis es la única transferible a todos los demás tipos, tiene un punto de dulcura mayor que el resto y aunque no pueda disfrutar de un buen caramelo, no quiere decir que no pueda ser goloso.

En cuanto al otro tipo o forma de alimentación, bueno… no es algo habitual, solo recurro a ella en determinadas ocasiones de fuerza mayor. Debido a mis paseos nocturnos por Madrid veo muchas personas, mantengo alejada mi debilidad por la sangre de mi cabeza pero en ocasiones el instinto hace que necesite ese punto de adrenalina extra, la cual generas al cazar una victima y acabar con su vida en pocos segundos. Puede que suene cruel, pero en mi defensa admitiré que no acabo con la vida de cualquier persona, antes de ello realizo un seguimiento de esa persona, de sus actos y de la consecuencia de ellos. Solo aquellas personas que demuestren una conducta inapropiada son añadidos a mi lista, aunque no quiero que suene a justiciero, en parte lo es… ya que libro de sufrimientos a muchas personas. Una vez definido mis victimas el método es bastante sencillo, aquellos momentos en los que necesito ese extra de adrenalina, recurro a mi lista y sigo una simple regla, ser discreto.

Hasta aquí queridos lectores, el día de hoy. Si quereis que resuelva alguna duda podeis comentarla y veré que puedo hacer. Un cordial saludo.

Una mordedura de vampiro

Una mordedura de vampiro